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Priscilla, beneficiaria de coraz—n
A las tres semanas de nacida, Priscilla se enfermo de gravedad. Su mama, Nancy, la llevo al hospital y allí encontraron que la niña tenía un corazón agrandado. La única cura para su cardiomiopatía era un trasplante de corazón y Nancy tenía miedo de perder a su hija. Cuando Priscilla recibió su trasplante a los 2 años y medio los médicos le dijeron a su madre que ella no habría vivido un día más sin un corazón nuevo. Priscilla, gracias al regalo de un donante, tiene ahora 11 años y es saludable. "No hay nada que no puede hacer," dice Nancy. Toca el violín, nada, y le encanta saltar la cuerda. Ahora mas que nunca, Nancy disfruta al ver a su hija vivir una vida normal.
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